El cambio climático es algo que nos afecta a todos. Por muy lejos que lo veamos, por muy ajenos que nos sintamos a él, afecta a cada uno de los instantes de nuestra vida. Porque de él depende el futuro no sólo nuestro sino también de nuestros hijos. Por eso es responsabilidad de todos. Cada uno de nosotros podemos, con muy pocos gestos, ayudar a que el cambio climático no sea una amenaza tan cercana y palpable.
Y si cada uno podemos aportar nuestro grano de arena a este objetivo, no menos lo deben hacer los políticos quienes, en vez de dedicarse a debatir y polemizar sobre este tema, deberían analizar sus conciencias y ayudar, con sus discursos y sus actuaciones, a concienciar a la población sobre los peligros que corre nuestro planeta. En este marco, "el primo de Rajoy" ha jugado un papel muy negativo en cuanto a la concienciación de la población se refiere. El señor Rajoy, que ha restado importancia al cambio climático, parece más dedicado a sacar a la iglesia (curas y obispos incluidos) a la calle para protestar contra el Gobierno. Al señor Rajoy habría que decirle que piense un minuto y que decida qué es más importante: si el apoyo a una iglesia que niega los derechos fundamentales a una sociedad del siglo XXI o la amenaza que supone para el futuro de todos nosotros la desertización y el cambio climático que amenaza a nuestro planeta. La respuesta es muy fácil
miércoles 16 de enero de 2008
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